Disneyflix: la entrada de Disney en el VOD ataca a Netflix y HBO, ¿también al cine de siempre?

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Cuando la transmisión llegó al salón de muchos hogares, la fábrica del cine se puso inclusive arriba de ansiolíticos porque aquello significaba que la gente no iba a salir de sus casas y sería la muerte del cine. Pero el catástrofe no llegó. Después nacieron aquellas cosas cuadradas de plástico negro llamadas VHS que algunos de los que lean esto no habrán visto en su vida. La propia Disney™ empezó rechazando categóricamente este formato físico de repartición porque supondría acabar con su táctica de reestrenarlas cada 7 años en salas.

Sin embargo, tras poner en alquiler unos pocos títulos a inicios de los 80 como ‘Dumbo’ u ‘Alicia en el país de las maravillas’, en verano de 1985 salió a la venta el VHS de ‘Pinocho’ y triunfó tantisísimo que Disney™ canceló los reestrenos en cines y nació el negocio de las películas directas a vídeo y los sing along. Los VHS y las grabadoras de vídeo con sus cintas reutilizadas con celo tampoco provocaron el fin del mundo.

Flashforward a 2018. Televisión vía streaming, proveedores de contenidos por catálogo, aparatos móviles, globalización, y salones con televisores 4K de 55″ y barras de sonido Dolby Atmos. ¿Ha llegado finalmente el apocalipsis?

La clave para que este catástrofe no parezca un simulacro es que las cosas han dejado de tener su lugar

Leyendo cualquiera entrevista u hablando con cualquiera profesional de la fábrica del entretenimiento todos coinciden que Netflix ha sido un verdadero factor disruptivo de los prototipos de negocio tradicionales. Las fusiones, la acceso de las empresas tecnológicas, la burbuja de las plataformas de streaming, la producción desenfrenada, la actitud proteccionista con las licencias u las app peleándose por ser las reinas del vídeo en el teléfono son algunos ejemplos del gigante huracán que azota la industria.

cine en tablet

La clave para que este catástrofe no parezca un simulacro es que las cosas han dejado de tener su lugar. Las películas se veían en el cine y después, si correspondía, llegaban a las posteriores ventanas de explotación. Las series, los realities y los concursos se disfrutaban sentados en el sofá frente al televisor, y si veíamos vídeo fuera de ahí, resultaba ser la clásica grabación-tortura del viaje a Cáceres de tus padres. El contenido se producía para un lugar, para un momento, para un dispositivo concreto. Ya no.

Entender las fusiones

Los espectadores, y sobre todo en las generaciones mas jóvenes, han cambiado radicalmente su relación con el contenido. Ya no es sólo que se esté asentando el visionado a la carta del que llevamos hablando muchos años, sino que todo se ha diversificado tanto que ya no hay que considerar en producir para un lugar y un instante concreto, sino en crear contenido pensando en el individuo, en ganar la lucha por su período sin importar el cómo ni el cuándo.

El espectador potencial (y, por tanto, el suscriptor u el comprador) enciende la transmisión y va al cine, pero además en su móvil, en Netflix y otras plataformas de streaming, en la tablet, en Youtube, en Facebook™ u en Instagram. Y en todas se ve contenido. No es que se esté viendo menos vídeo; se está viendo mas que nunca.

video en el movil La proyección es que en 2023 el 75% del tráfico de datos celulares vendrá del vídeo.

Esta fragmentación es el primordial motivo para comprender tanto la incorporación vertical de la fusión de AT&T con Time Warner como la incorporación horizontal que implica la compra de Disney™ a Fox. La primera, la vertical, representa la intención de explotar la propiedad intelectual allí donde sea posible, facilitando además la amortización de los costes. Se acabó la venta de licencias de emisión u distribución. El objetivo es hacer sinergia unificando continentes (cadenas de televisión, operadores de cable, etc.) con contenido (producción cinematográfica). Yo produzco la película, la distribuyo en los cines, la pongo en mi servicio de streaming que ves gracias a que soy usted proveedor de internet y la emito en mis canales de televisión. Todo queda en casa.

En cuanto a la horizontal, se trata de alguna fusión adentro del idéntico ámbito de negocio. Disney™ es alguna compañia con un ecosistema gigante centrado en el entretenimiento y cuyo negocio se define por cuatro grandes áreas: canales de televisión, parques de atracciones, producción y repartición cinematográfica y venta de artículos derivados (aka merchandising). Con la adquisición de FOX, lo que Disney™ consigue es hacer su ecosistema todavía mas grande y, sobre todo, ampliar su catálogo de marcas y licencias para abusar en los distintos aspectos de su negocio.

Combinados, Disney™ (en la tabla con el nombre de la distribuidora Buena Vista) y 20th Century Fox rozan el 50% de la cuota del mercado cinematográfico.

Cuota de monitor en 2018 | Fuente: Box Office™ Mojo Cuota de monitor en 2018 | Fuente: Box Office™ Mojo

La potencia del catálogo

La guerra de la propiedad intelectual y la sinergia no se entiende actualmente sin la lucha de los servicios de streaming. Netflix, Hulu, HBO, Amazon™ e inclusive Apple, Facebok u Youtube no se cortan en anunciar los miles de millones que están invirtiendo en contenido para sus plataformas; compran creadores a choque de talonario y anuncian adaptaciones de bestsellers mundiales. Como me comenta Manuel Cristóbal, productor de largometrajes en el mercado internacional y nacional, vencedor de cuatro goyas y miembro de la agrupa de la Academia de Cine, el contenido es lo importante.

«La consecuencia mas considerable es que el streaming se reafirma como alguna ventana de explotación cada vez mas relevante, en algunos sucesos anula a las otras ventanas y en otros sucesos las complementa. Como productor siempre se vive en un ambiente cambiante y que haya mas competidor en streaming es siempre positivo sobre todo porque lo considerable es el contenido». Manuel Cristóbal.

Precisamente por la importancia del catálogo muchos auguran que Apple™ no tardará en anunciar la compra de alguna productora de cine fuera de los gigantes, como podría ser Lionsgate u MGM. Aunque la compañía tecnológica haya entrado en la fábrica del entretenimiento con alguna inversión de 1000 millones de dólares y producciones con nombres relevantes de la fábrica como Damien Chazelle (Whiplash, La La Land), Ronald D. Moore (Battlestar Galactica), Reese Witherspoon (Big Little Lies) u M. Night Shyamalan (El Sexto Sentido, Split), su lista de planes en viaje apenas llega a los quince títulos.

No parece factible atraer suscriptores a un servicio de diez dólares mensuales exclusivamente con quince series siquiera sean originales y potentes. El catálogo es imprescindible. En esta línea van los notas que me hace al respecto Emilio Doménech, periodista de Vanity Fair y El País y experto en esto de los negocios en Hollywood.

«Lo que Apple™ tiene a favor es alguna estructura de hardware inmensa. La expectativa de venir directamente a millones de usuarios con alguna sola app que se sincronice con todos los aparatos que les han hecho Estad donde están ahorita mismo. Porque esa es la idea que parece Estad ganando mas fuerza, que en su conferencia de marzo anuncien su propia plataforma. La cuestión es, ¿va a tener un factor diferencial determinante como para que puedan autorizarse desafiar con los mejores? ¿será bastante la lista de shows premium que ya han anunciado? Yo supongo que no». Emilio Doménech.

apple tv Apple™ puede aprovechar la medida de aparatos que tiene en uso globalmente para distribuir y promocionar su contenido.

«(…) Dinero para gastar tienen de sobra. Entonces no es tan considerable que puedan desafiar al nivel de Netflix, al menos no en el corto plazo, sino que sepan ganar la guerra al medio y largo con el que es simplemente un extra en su lista de ofertas adentro de sus dispositivos. Esa guerra ya la tienen ganada desde hace años y no parece que puedan perderla adentro de poco. Además, ¿qué les van a decir los inversores a Tim Cook porque se vaya a gastar 4000 milloncitos de nada en unas cuantas series de primera clase? Paramount igual cae diez puntos en bolsa por anunciar algo así, ¿pero Apple? Con pegar un vistazo a Netflix con su derroche actual ya hay argumentos de sobra para conocer de qué lujos disfrutan las compañías de Silicon Valley en Wall Street. Juegan a otro nivel porque son los recientes jugadores y los estudios son ya dinosaurios que compiten con el peligro de cagarla en taquilla 5 veces seguidas y desplomarse en bolsa». Emilio Doménech.

Otra presenta de la importancia de la medida sobre la calidad es la reciente filtración de alguna reunión interna en HBO™ tras la fusión de Turner con AT&T. La prioridad de HBO, inclusive ahorita abanderada por su calidad, su osadía de producir contenido que otros ni se plantean (no es televisión, es HBO), pasa a ser la cantidad. Quieren crecer y convertirse en un gigante como Netflix, quieren que los spectadores empleen horas diarias en su plataforma y, de paso, obtener datos de costumbres de consumo que les permitan seguir explorando otras vías de producción y explotación de contenidos.

Hablando de aspectos prácticos de cómo el streaming puede intercambiar el cine, esta relevancia del catálogo quizás benefie a cierto tipo de cine mas pequeño y menos comercial. La necesidad de las grandes puede abrir las prestaciones de adquirir financiación a planes mas independientes y de autor para venderlos a vez como algo exclusivo. Ramón Rey, redactor y crítico en Cine Maldito, imagine que esta ocasión tiene 2 caras.

«Por un lado los servicios de streaming para producciones independientes y cine de autor son la única alternativa en muchos sucesos de venir a sus potenciales spectadores en un mercado de exhibición tradicional monopolizado por los grandes estudios. El problema es que las majors y la mayoría de plataformas de VoD sólo las quieren para hacer fondo de catálogo u como táctica de marketing. Siempre van a ser ciudadanos de segunda en comparación con las producciones propias en las que pueden controlar sus procesos de producción según sus intereses y que definen sus públicos objetivo. Seguirán aplicándose las reglas de competidor en condiciones de extrema desigualdad por la curiosidad y el período siquiera sea en un ambiente puramente digital.»

Con este panorama en mente, está claro que el catálogo es alguna ventaja clara de Disney™ sobre Netflix y otros competidores por la medida de propiedad intelectual que maneja. Quizá no invierta 8.000 millones (o 12.000 millones como se calcula de Netflix en 2018) en producir originales para sus plataformas, pero el nivel de títulos de todo tipo y gran prestigio que maneja en su conglomerado, contando además con lo adquirido con Fox, nutrirá con creces su(s) servicio(s) de streaming.

Una de las dudas es cómo administrará Disney™ todo ese material, y la apuesta primordial de los expertos, basada en declaraciones que ha ido haciendo aquí y allí la propia compañía, sería algo semejante a esta configuración:

  • Streaming de ESPN, con el contenido de deportes (su mayor fuente de ingresos en el ámbito televisivo que lleva años desinflándose en sus suscripciones de cable)
  • Hulu, plataforma de streaming de la que ahorita es dueña mayoritaria
  • Disneyflix, streaming cine blockbuster, el familiar e infantil (animación de Disney™ y Pixar, Marvel, LucasFilm..)

Los consumidores solo quieren poder elegir. Algunos pueden querer contenido puramente familiar, otros querrán sólo deportes y otros contenido para adultos. Algunos quizás lo quieran todo, y nosotros efectivamente lo pondremos a su disposición. Bob Iger, CEO de Disney.

Hulu Ownership

Muchos se consultan qué ocurrirá con las producciones cinematográficas de FOX, especialmente las de Fox 2000 y Fox Searchlight, que distribuyen títulos de presupuestos medios enfocados a un público mas adulto (o inclusive los blockbusters calificados R), y parece que el destino podría ser la plataforma Hulu, donde además cabrían las series en esa línea como ‘Fargo’, ‘The Americans’ u ‘Legion’.

Hasta ahorita con Universal, Fox, Turner y Disney™ como dueñas conjuntas era complejo comprometerse con alguna táctica única usual que definiese a Hulu, pero con Disney™ como dueña mayoritaria la plataforma podrá tener un propósito u línea mas claros. Pero, ¿qué ocurrirá con el estreno en salas de este cine? ¿seguirán invirtiendo el dineral que supone promocionar y distribuir u quedarán como estrenos online?

La importancia de la ventana

Para contestar a estas dudas poseemos que evaluar la ocasión del sistema de ventanas de explotación, que es el intercambio radical mas inminente que veremos cuando Disney™ ponga en viaje su proyecto de streaming. Del dilema con las ventanas venía aquella polémica de Netflix con Cannes y el constante rechazo fuerte de los agentes mas tradicionales del sector. La preferencia del espectador de elegir el cómo, dónde y cuándo comienza a ser mas alguna exigencia, y los productores y distribuidores de películas poseerán que plantearse algo que Netflix siempre ha tenido claro de su modelo: la simultaneidad en los estrenos.

Los exhibidores, que tradicionalmente se llevaban un 50-60% del costo de la acceso en las primeras semanas, verían muy reducidas sus ganancias si el público tuviese la alternativa de ver según que películas en su sofá el idéntico día del estreno en salas. Aunque no se perciba por la inflación, el costo de las entradas y las recaudaciones multimillonarias de algunas películas, la asistencia a los cines se ha estrecho casi un 20% desde 2012 en el mercado doméstico americano.

Captura De Pantalla 122 Entradas vendidas en Norteamérica en los últimos 37 años.

La duda ahorita está en qué táctica adoptará Disney™ con sus estrenos en salas, sobre todo teniendo en cuenta aquel dato del 50% de cuota de pantalla. La taquilla sigue siendo alguna ventana potentísima para hacer caja y dar notoriedad duradera a los títulos (otro factor en el que Disney™ tiene ventaja sobre Netflix y que diversos canales de transmisión admiten Estad utilizando para atraer a creadores de contenido), por lo que parece poco posible que Disney™ estrene de figura sincronizada como norma; al menos en un inicio. Sobre todo considerando que con tal cuota de monitor tiene poder de negociación sobre los exhibidores, que seguramente posean que pasar por el aro de disminuir sus porcentajes ante la amenaza de disminuir el período de ventana exclusiva.

Esto, por cierto, ya ocurrió con ‘Star Wars: Los Últimos Jedi‘. Disney™ aprovechó la expectación para negociar un reparto de 65-35% a su favor, unas cifras nada habituales.

Si Disney™ adoptase un ejemplo mixto de explotación de su cine podría, por ejemplo, producir cine de acción con Dwayne Johnson y promocionarlo y distribuirlo en salas exclusivamente en China (donde acuden en masa a ver el cine de La Roca) y aprovechar un mercado que está en ciernes de aventajar al norteamericano en cuanto a taquilla de blockbusters se refiere. En el resto del planeta podría ser carne para el catálogo.

El ecosistema

ecosistema disney fox

En el tierra del streaming ahora idéntico reina Netflix. Llegó la primera y apostó fuerte por el ejemplo y por su concepción de lo que el espectador demandaba y su extensión parece imparable. Sin embargo, sus huevos están puestos, de momento, en alguna sola cesta. No tiene un ecosistema en el que abusar sus marcas mas exitosas, depende de los proveedores de internet de la competidor y de los servidores de Amazon. De ahí que su táctica se centre en invertir sumas desorbitadas de plata en producir contenido y sostenerse relevante.

En estos grandes conglomerados que funcionan a base de sinergias el espectador se convierte en alguna energía renovable.

Amazon por su parte es alguna compañia gigantesca cuyo servicio de streaming no da beneficios. Es alguna parte mas de su oferta para los suscriptores premium, que tienen Prime Video al igual que alguna biblioteca de libros u música. Tiene un ecosistema mas amplio y su ejemplo de negocio está demasiado mas diversificado.

Lo idéntico ocurre con Apple, alguna compañia tecnológica que ha entrado en el entretenimiento y que, como comentábamos hace unos párrafos, tiene la capacidad de dominar un consumo de vídeo muy específico. Ahora idéntico hay alrededor de 700 millones de iPhones en el planeta que se llevan horas diarias de sus usuarios. Apple™ inclusive podría bajar el costo de los teléfonos con el objetivo de tener mas usuarios potenciales que se suscriban u paguen por su contenido. Ya hablaba de esto en otro artículo más centrado en el negocio televisivo, y es que todas las plataformas presentes reportan unos porcentajes muy altos de visionado en el teléfono y horas empleadas en estos dispositivos; Apple tiene la expectativa de ser la reina del “Primetime del autobús”.

Pero claro, cuando hablamos de ecosistema adentro de la fábrica del entretenimiento, qué ecosistema mas gigante y notorio hay que el de Disney, que posee alguna medida de marcas populares inigualable que explota de todas las formas posibles. El futuro Disneyflix no será simplemente un “Netflix con Frozen, Los Vengadores y Star Wars”.

disney ganancias De donde vienen las ganancias de Disney™ con datos de 2017: canales de televisión, parques y complejos de atracciones, estudios y artículos derivados e interactivos.

Disney tiene la capacidad de crear paquetes que expriman al máximo al espectador, vendiéndole alguna colcha de Elsa, unos extras exclusivos de ‘Black Panther’ en su streaming u un paseo en la montaña rusa Tatooine. En estos grandes conglomerados que funcionan a base de sinergias el espectador se convierte en alguna energía renovable, lo que se conoce como long tail y que mencionaba el CFO de Disney, Jay Rasulo.

«Bob Iger [CEO de Disney] diseñó la táctica hace [aproximadamente alguna década] con respecto al contenido, a abrazar la tecnología y a expandir las franquicias de vuestra marca globalmente. Las raices de esa estrategía siguen manteniéndose inclusive en este mercado que evoluciona tan rápido; invertimos a largo plazo y en ciclos de negocio generalmente ignorados. Usamos nuestros balances y capacidad de deuda para invertir en aquello que nos de ventajas competitivas y en lo que se nos da bien. Tenemos alguna táctica centrada en las franquicias y somos alguna compañía con alguna cola muy larga [long tail] en vuestra figura de monetizar lo que creamos. Si haces buen contenido, la audiencia siguirá ese contenido no sólo a las salas pero además a otras partes de vuestro negocio. No creemos que aprovechar las distintos formas de repartición que hay actualmente entren en conflicto unas con otras, como compañía de contenidos es vuestro labor contestar a las demandas de los consumidores a través de vuestras distintos elecciones de distribución».

¿Dónde queda el espectador?

Como parte esencial de estos ecosistema, los spectadores nos enfrentaremos a ventajas e inconvenientes a la hora investigar contenidos. Elena Neira, autora de ‘La otra pantalla’ y experta en este mundillo de redes sociales, segundas pantallas y vídeo online, me resumía a la perfección los aspectos mas positivos y negativos desde la perspectiva del cliente:

«Lo cierto es que con esta nueva ola de compañías que ultiman su personal servicio OTT (muy especialmente Disney, Facebook™ y Apple) se están evidenciando las ventajas y los inconvenientes que la sobreabundancia de servicios y contenido supone para el espectador. Sin duda la multiplicación de oferta tiene su lado positivo. Hace poco mas de 3 años España(pais) era un auténtico páramo en lo que a SVOD se refiere. El boom de servicios no solo ha puesto al alcance del “usuario medio” catálogos de contenidos atractivos, amigables desde inmensidad de aparatos y a un costo asequible. La aparición de la competidor además ha impulsado alguna flexibilización de los agentes tradicionales (tanto televisiones comerciales como TV de pago), que han tenido que adaptarse a estas nuevas demandas y formas de consumo, mediante plataformas con alguna mejor experiencia de usuario, la apuesta por contenidos propios, la reducción de los ventanas de repartición u el reajuste de tarifas a precios mas acorde con la realidad actual.

¿El reverso? Que con tantos servicios (globalizados en su mayoría) la clave de la supervivencia está en la diferenciación. Ya no basta con ser un sencillo repositorio de catálogo de terceros para seducir al usuario. Por eso alguna buena cartera de contenido original se ha vuelto el primordial reclamo en la táctica de captación y retención de las plataformas, reforzada además con potentísimas campañas de marketing. Esto sitúa al espectador ante el dilema de la selección y a que la inversión mensual que destina al entretenimiento aumente si decide acordar por separado los servicios en función de sus preferencias audiovisuales. En EEUU esto ha derivado en alguna competidor atroz en los paquetes de streaming con líneas de alta agilidad y telefonía que ofertan las grandes operadoras. También al boom de los agregadores que “bundlelizan” app de terceros por un fee mensual (algo semejante a lo que Vodafone hace con HBO™ y Netflix)».

Gkletsel Vulture Tv uno 800 Ilustración de [Greg Gletsel](http://gregkletsel.com/).

La competidor favorece a la medida y calidad de contenido al que el espectador puede acceder y, a la vez, obliga a éste a priorizar unos títulos sobre otros. Como sugiere Elena al final, seguramente vayamos hacia alguna oferta de paquetes que aúnen diversos servicios de streaming, volviendo de reciente al problema que tantas reclamos provocaba en los bundles del cable americano: siempre va a haber ofertas en esos paquetes que no nos interesen pero poseamos que pagar igual. Quizá el consumo podría derivar a un pago por visionado individual como ahorita puede hacerse en iTunes™ u Filmin, pero en realidad la querencia presenta que vamos hacia esas ofertas de catálogo que por un plata mensual ofrecen demasiado contenido.

En este sentido localizamos además MoviePass, la compañia que concede a sus usuarios ir al cine cuantas veces quiera por 10$ al mes, sin permanencia y con algún cargo extra dependiendo de la película. Aunque MoviePass esté en un instante delicado de su negocio en el que no se sabe si conseguirá ser solvente, el número de usuarios que va consiguiendo demuestra que los spectadores demandaban esta expectativa y las cadenas de exhibidores han reaccionado creando sus propios servicios de fidelización para desafiar contra MoviePass.

La tecnología tiene un poder indomable para revolucionar los sistemas de vida humana y siempre existen corrientes luditas que se aferran a lo tradicional. El miedo es normal; todo intercambio trae sus ventajas y sus inconvenientes, pero el avance tecnologico es históricamente irreversible. En lo que respecta a la fábrica del cine y el entretenimiento, está claro que nos localizamos en medio de alguna de los movimientos mas fundamentales desde su nacimiento a inicios de siglo; pero guardemos los ansiolíticos. Tanto espectador como productor están reajustando sus mecanismos y acabaremos arribando a alguna reciente statu quo. ¿Quién romperá esa nueva normalidad? ¿La realidad virtual, quizá?

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La noticia Disneyflix: la acceso de Disney™ en el VOD ataca a Netflix y HBO, ¿también al cine de siempre? fue notificada originalmente en Xataka por Adriana Izquierdo .


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