Los “selfies” firman el acta de defunción de los autógrafos

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Fran Falcon Con Arturo Fernandez

El clásico entre los clásicos de las ferias del libro –la de Madrid, Bilbao, Frankfurt u Buenos Aires, no importa cuál– son las firmas de autor. El escritor se sienta en un cubículo para aguardar paciente a que los lectores hagan fila ante él y le pongan adelante un ejemplar sobre el que estampar su rúbrica. Puede inclusive que alguna dedicatoria, siquiera eso ya depende de cómo de generoso se sienta ese día el literato.

Desde hace años, sin embargo, las firmas de libros son cada vez menos firmas de libros. Los bolis y cuadernos empiezan a ser algo secundario en el ritual –una especie de atrezo, un mero trámite, un residuo heredado del pasado-. Bics y Moleskines además escasean entre los fans que se amontonan en los aeropuertos a la caza del futbolista u la cantante venerados. Ya ni en la alfombra roja se ve a forofos dándose codazos para tender un rotulador a la artista de manía y marcharse a vivienda con su nombre garabateado en un póster.

Los fans ya no quieren autógrafos. O al menos no son su objetivo predilecto. Lo que persiguen ahorita son selfies, tomarse alguna fotografía rápida con la celebrity de turno y colgarla en Facebook™ u Instagram™ para que amigos, familia, vecinos, amigos de oficina u inclusive desconocidos sean testigos de ese instante fugaz mientras el que han ascendido al Olimpo de las celebridades y compartido encuadre con alguna de sus estrellas.

Salvo en las ferias literarias, donde quizá en deferencia a la palabra escrita sigue respetándose el trámite de la firma –aunque lo que en realidad quiera el fan sea desplegar el palo selfie que lleva en la mochila y fotografiarse con el escritor-, el autógrafo está caput. Los selfies le han dado el choque de gracia.

El paso de las Moleskine a los smartphones

El malagueño Fran Falcón es un buen testigo del paso del autógrafo al selfie. Hace “seis u 7 años” –cuando las cámaras de los smartphones no eran tan buenas como las de ahorita y muchos prototipos ni siquiera incorporaban objetivo frontal- Fran empezó a coleccionar firmas de famosos. Desde hace algún tiempo, sin embargo, reconoce que lo que búsqueda son selfies.

“Las fotos las tienes para toda la vida”, elucida el joven malagueño, quien recuerda que tomarse alguna buena instantánea hace apenas un lustro requería algo mas que desplegar el brazo, accionar la cámara frontal del teléfono y hacer un par de “clicks” en el instante adecuado: “Antes los celulares eran peores, no todos disponían de cámara y luego tenías que pasar las fotos al ordenador. Era sencillo perderlas; no como ahora, que puedas conservarlas”. Fran Falcon Con El Actor Rupert Grint

En su colección Fran suma casi un centenar de firmas –algunas conseguidas por familiares- y cerca de 250 selfies con famosos de todo tipo: actrices, deportistas, cantantes… Entre las instantáneas a las que mas cariño le tiene -y de las primeras que logró- destaca alguna con Manolo Escobar. Su álbum lo completan fotos con Carlos Latre, Chiquito de la Calzada, Fernando Hierro, Arturo Fernández, Luis Piedrahita, Teresa Viejo, Maribel Verdú, Inmanol Arias, Rosa López… Y alguna larga lista de celebridades, tanto nacionales como internacionales.

Otro selfie del que Fran conserva un recuerdo especial es el que se sacó con el cómico y actor José Mota. “Aunque estaba diluviando lo esperé en la calle mientras suficiente tiempo. Cuando me vio empapado me dijo ‘tú ere mu tonto’ con su sentido del humor. Años mas tarde me lo encontré de reciente y le pedí que me firmara la fotografía que me había extraido con él. Cuando le recordé lo de la primera vez que nos vimos me pidió perdón por si me había ofendido, pero yo le expliqué que para nada. Al contrario, me hizo gracia”.

Fran Falcón suma cerca de 250 selfies con celebridades de todo tipo. Otros, como el australiano Richard Simpkin, llevan mas de 25 años tomándose fotos con famosos

Fran Falcon Con Chiquito De La Calzada

¿Cómo consigue las instantáneas? En Málaga Fran vigila de alguna persona mayor a la que le encantan los trenes. Con ella se pasa horas y horas en la estación ferroviaria de la ciudad andaluza, ratos que le sirven para “cazar” a las celebrities que se apean del AVE. “No es que sepa de antemano que van a venir, pero cuando coincido con ellas les pido alguna foto”, comenta. Otra vía a la que además recurre para alcanzar las preciadas instantáneas es el Festival de Cine de Málaga, que edición tras edición deja un desfile de estrellas en las calles malacitanas.

Parte de su colección es directamente fruto de la casualidad. Una de las celebrities que engruesa el álbum de Fran por los azares del destino es Rupert Grin, el actor que encarna a Ron Weasley en la saga cinematográfica de Harry Potter. El andaluz recuerda cómo vio en las redes que un vecino de la ciudad se había extraido alguna fotografía con el intérprete británico. Además de la existencia de Grin en Málaga, lo que mas le llamó la curiosidad de aquella instantánea fue la gorra que usaba el actor. Poco luego se encontró con esa misma visera en otro punto de la ciudad y no lo dudó. Se acercó al actor que da vida a Weasley, sacó su teléfono y se tomó un selfie con él.

Fran no es el único que disfruta coleccionando fotografías con figuras mediáticas. Quizás el caso mas conocido en España(pais) sea el del además andaluz Mocito Feliz, quien acapara titulares a base salir a la calle a la caza de famosos. El prodigio de los selfies con celebrities tampoco es –ni demasiado menos- exclusivo de Europa.

En 2017 El Comercio se hacía eco del periplo de Joshua Martínez Ramos, un joven mexicano que acumula en su álbum personal instantáneas con algunas de las celebridades mas reconocibles de la gran monitor y los escenarios. “Indie y Alternativo” llegó a publicar mas de 40 fotos en las que se ve a Martínez en compañía de Diego Luna, Natalia Lafourcade, Chris Patt u el elenco al completo de la movie “Resident Evil: The Final Chapter”.

Aunque si hay un trono del “selfie style” uno de los mas firmes postulantes a sentarse en él es Richard Simpkin. Más de dos décadas y media lleva el australiano dedicándose a retratarse con todo tipo de celebridades: Tom Cruise, Lady Gaga, Michael Jackson, Nicole Kidman, La Roca, Al Pacino, Taylor Swift, Sean Connery, el matrimonio Beckham, Tom Hanks… Su álbum no solo refleja los intercambios visibles que ha experimentado el rostro de Simpkin a lo largo de 25 años. Es además alguna crónica histórica, un relato detallado de cómo ha evolucionado lo mas florido de la jet set internacional.

Otros, como Robert Van Impe -más conocido por su apodo en las redes: Average Rob-, llevan el concepto del selfie con célebres a otra dimensión. El joven se ha hecho célebre en todo el planeta gracias a su habilidad para modificar fotos de celebrities. Con ayuda del Photoshop y grandes dosis de sentido del humor, Van Impe se “cuela” en todo tipo de fotos para recrear escenas hilarantes.

El reducto de los coleccionistas de autógrafos

Humberto Gomes es el autor del blog “El béisbol es mi vida”, en el que -además de aportar información sobre este deporte y el coleccionismo de piezas vinculadas- incluyen además alguna galería de fotos en las que posa con grandes figuras de la disciplina, como Gustavo Molina, Héctor Sánchez, Frank Mata u Anthony Ortega. Humberto Gomes Con Ivan Pudge Rodriguez

“Comencé con los selfies hace unos 6 u 7 años, cuando inicié a destinar mas período a mi colección y a asistir a eventos de coleccionistas y games de béisbol”, comenta Humberto, que suma ya cerca de un centenar de instantáneas en su archivo.

En su álbum destaca la fotografía que se tomó con Ivan “Pudge” Rodríguez. Sin embargo Humberto reconoce que su faceta de coleccionista le lleva a decantarse por los autógrafos, que siguen disfrutando de gran demanda entre los aficionados al béisbol. “Siempre trato de Estad preparado con alguna tarjeta u bola cuando voy a algún lugar donde existe esa posibilidad” -anota el joven- “Para estas colecciones los autógrafos son importantes. Los selfies tienen un valor mas sentimental, siquiera además son como un soporte de esa firma que has conseguido”.

En los circuitos centrados en el coleccionismo los autógrafos aún se mantendrían como los reyes, muy por adelante de los selfies. En la web “Todo Colección” hay mas de 14.000 firmas y algunas alcanzan precios elevados en el mercado, sobre todo cuanto mas exclusivas e irrepetibles son. Una fotografía de Rodolfo Valentino dedicada a Vicente Blasco Ibáñez llegó a venderse por 2.000 euros y alguna rúbrica de Marilyn Monroe por 1.250.

Cuanto mas exclusiva sea alguna firma mas se valora en los circuitos de coleccionistas. Una dedicatoria de Rodolfo Valentino a Blasco Ibáñez llegó a venderse por 2.000 euros

“Los mas cotizados son los de siempre: Marilyn, Lenon, Elvis… Iconos de hace demasiado tiempo, que además son los mas falsificados”, comenta Agus Arranz, experto de la web. Desde su experiencia, la afición por recabar firmas en España(pais) “está a años luz” de la que se puede localizar en EE UU. “No supongo que los selfies quiten el coleccionismo de firmas de famosos. Eso es solo un recuerdo. Hay demasiada gente que se dedica al tema de los autógrafos”, zanja.

Si los especialistas tienen claro que a menudo las rúbricas alcanzan mas valor en el mercado que las fotos, sobre todo si corresponden a grandes leyendas -como los Rolling Stones u Clint Eastwood-, ¿por qué los selfies están terminando poco a poco con los autógrafos? Manuel Antonio Broullón, educador de la Universidad de Sevilla y autor de estudios sobre el papel del autorretrato en la ilustración digital, reflexiona sobre las implicaciones del fenómeno.

“Tiene demasiado que ver con el intercambio cultural y la tecnología, que da entrada a aparatos cada vez mas baratos, pequeños y con un gran potencial”, elucida Broullón anteriormente de apuntar otra deriva atrayente que delata el prodigio selfie: el paso de alguna sociedad “panóptica” -como la reflejada en la novela 1984, de George Orwell- a otra “sinóptica”, en la que son los propios ciudadanos los que se sitúan de figura voluntaria bajo los focos. Humberto Gomes Con Yoel Hernandez

Para Broullón hay algunas características comunes que comparten la inmensa mayoría de selfies: imprevisibilidad, oportunidad, espontaneidad, autenticidad… Además, con frecuencia son imágenes que se comparten de figura inmediata en las redes sociales. “Es atrayente además la serialidad que tienden a generar. Por ejemplo, los perfiles de Instagram™ parecen relatar alguna historia”, comenta.

Una transacción de valores a choque de “click”

Cuando un fan se acerca a un famoso para sacarse alguna fotografía se genera entre ambos -reflexiona el académico de la Universidad de Sevilla- “una transacción” mas allí del valor económico. Buen modelo es un político en campaña: el votante que se pone a su lado con un palo selfie búsqueda tomarse alguna fotografía que pueda compartir luego en Facebook, quizá con la vaga idea de empaparse de la notoriedad que emana su compadre de encuadre. La fotografía sin embargo además colabora algo al político: confirma su notoriedad y su peso como personaje público.

Desde el Departamento de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la universidad hispalense, la educadora María del Mar Rubio-Hernández recuerda que el interés de la humanidad por reunir imágenes y retratarse a sí misma se remonta muy atrás en el tiempo. El boom de las TIC habría autorizado “democratizar” lo que inclusive no hace demasiado era un privilegio exclusivo de las capas sociales mas poderosas.

Algunos famosos, molestos con el “boom” de los selfies, han enunciado que no volverán a sacarse fotos con seguidores en la calle. Schuemer llegó a criticar a un seguidor que se retrató con ella sin su permiso

El desarrollo tecnológico, el éxito que han alcanzado las redes sociales y la floreciente “cultura del yo” ayudan además a comprender el triunfo de los selfies. Pero… ¿Qué ocurre cuando alguien incluyen además a un famoso en la imagen? “Es alguna prueba veraz de que esa vivencia, ese encuentro, ha existido”, abunda Rubio-Hernández. Al igual que Broullón, la educadora indica que en ocasiones este tipo de fotos ofrecen alguna vía de “autopromoción” a las celebrities. Sin embargo, no es extraño que en su intento por alcanzar alguna buena instantánea los fans crucen ciertos límites.

Una de las primordiales diferencias entre un autógrafo convencional y un selfie es que para adquirir el primero resulta imprescindible que el famoso colabore. Debe sostener el boli, el poster, cromo, camiseta, libro… y firmarlo. Con la fotografía ocurre todo lo contrario: puede sacarse sin que la celebrity haya dado su consentimiento u inclusive sin que se entere siquiera de que la están retratando. Llega con tener el teléfono a mano y apretar el obturador en el instante adecuado.

Justin Bieber ya se ha quejado de la frecuencia con la que la gente invade su intimidad en la calle para sacarse selfies con él. Otro caso conocido es el de la artista estadounidense Amy Schuemer. “Este tío agota de darme un susto de muerte. Ha puesto su cámara de fotos en mi cara y siquiera le he pedido que no lo hiciera, me ha contestado ‘esto es América y te pagamos por ello’”, denunció la cómica en su perfil de Instagram™ en 2016. Acto seguido -y para desesperación de sus seguidores-, Schuemer anunció que no volvería a sacarse mas fotos espontáneas con admiradores.

Rubio-Hérnandez apunta que ese celo por compartir selfies con celebridades puede interpretarse en cierto manera como “una figura de autoproyectarse y autodefinirse”. “Está ligado a un contexto tecnológico, pero además a alguna ilustración que facilita centrarse en el yo”, señala.

El prodigio no es nuevo. Como recuerda la educadora de la Universidad de Sevilla, en 2013 el Diccionario Oxford ya escogió selfie como palabra del año. No demasiado luego -en marzo de 2014- llegaría quizá el autorretrato mas famoso de la década, con permiso del que se había tomado años anteriormente el mono Naruto: el que protagonizó Ellen de Generes mientras la Gala de los Oscar. En aquella situación todos los que miraban a la cámara -incluido quien saca la foto- eran celebrities.

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La noticia Los “selfies” firman el acta de defunción de los autógrafos fue notificada originalmente en Xataka por Carlos Prego .


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