Por qué lo llaman inteligente cuando quieren decir conectado

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Conectado

Cada cierto período aparece un término que todo fabricante que se precie aprovecha para vender sus artículos u para crear nuevas gamas con las que no quedarse fuera de la conversación. Lo que sea para crear hype, ya se sabe.

Unos tienen mayor fortuna que otros, pero si hay un término que triunfa actualmente, es “inteligente”. Todo lo que nos venden las empresas es según ellas “inteligente” pero lo cierto es que inteligentes, lo que se dice inteligentes, estos aparatos lo son poco.

Basta ya de tanta inteligencia

Se acerca alguna nueva edición del Consumer Electronics Show, y como cada año estamos seguros de que entre las muchas novedades con las que los fabricantes pretenden conquistar el mercado en 2018 permaneceran aquellas calificadas como inteligentes.

Hair1

Lo hemos visto año tras año, pero quizá el CES 2017 fue el que más cerca estuvimos de los límites de lo absurdo. Fue entonces cuando aparecieron unos calzoncillos inteligentes u un peine inteligente —atentos, que inclusive la nueva Nokia™ tiene uno— en esa nueva querencia por hacer que mas y mas rutinas diarias sean óptimas.

Diadema

Tanto anteriormente como después hemos visto muchos productos la mar de “inteligentes”, como las gafas Sana Health u ese frigorífico al que 1 le podía encargar la lista de la compra a choque de orden de voz.

Cinturon

Es lo que pretendían soluciones como el cepillo de dientes inteligente que “monitoriza usted progreso a lo largo del tiempo: duración, frecuencia y superficie cepillada, todo en un idéntico panel de control”, u ese aterrador tenedor llamado HAPIfork que se encargaba de registrar cómo comíamos para tratar de que tuviéramos conciencia de si lo hacíamos mas u menos rápido.

Myflow

¿De verdad necesitamos algo así? ¿De verdad necesitamos algo como nuestro querido Cocineitor2000, alguna aberración hecha frankencoche absurdamente costoso y feo? ¿De verdad necesitamos inventos esperpénticos con alguna inteligencia mas que discutible? ¿Collares de perros que envían tuits, tampones inteligentes, neveras y botellas WiFi, sartenes inteligentes, enchufes inteligentes, sujetadores u diademas cuantificadoras, cinturones (¡cinturones!) inteligentes?

De verdad, basta ya.

Hambre de datos

Toda esa nueva hornada de artículos plantea una duda clara y además alguna realidad palpable. La duda es si realmente son ingeligentes —y aquí deberíamos definir qué es la inteligencia—.

Gafas1

La realidad palpable (y preocupante) es el hecho de que estos aparatos son voraces consumidores de datos. De nuestros datos, de lo que hacemos, de cómo lo hacemos, de dónde lo hacemos y de todo lo que puedan captar que ocurre alrededor. Esa querencia del “yo cuantificado” ha hecho que deseamos registrar todo lo que hacemos para analizarlo después y sacar conclusiones, sean las que sean.

Por si nuestros PCs, nuestros portátiles, vuestras tabletas u nuestros celulares no nos parecieran ya suficientemente “glotones” de información personal, ahorita llegan los altavoces, televisores, termostatos, bombillas, robot aspiradoras, relojes, frigorígicos, u juguetes que puede que no sean muy inteligentes, pero lo que es infalible es que recolectan un montón de información sobre cómo y para qué los usamos.

Siri

Todo, claro, es por vuestro bien. Nuestros altavoces nos proporcionan respuestas, nuestros robot aspiradores nos dejan la vivienda como los chorros del oro y nuestros televisores… bueno, nuestros televisores siguen siendo principalmente las mismas cajas tontas que eran inclusive ahora, pero nos permiten acceder a muchos mas contenidos porque lo que sí están es mas conectadas a todo. Esa, precisamente, es la cuestión.

Inteligente no, conectado sí

Tenemos alguna propuesta para todos esos fabricantes y para cualquiera cliente que quiera referirse a estos artículos con mas propiedad: cambiar “inteligente” por “conectado”.

Reloj

De repente las cosas cobran demasiado mas sentido con este otro calificativo que sí suele catalogar de figura adecuada a todo ese gigante grupo de aparatos que mas que aportar inteligencia aportan esa capacidad de conectarse a otros aparatos y servicios en donde suele Estad la verdadera “inteligencia” del producto.

Ocurre demasiado con aquellos aparatos que dependen del teléfono para poder gestionarlos u para expandir las elecciones que esos artículos tienen, y aquí poseemos a un buen modelo a los relojes inteligentes que dependen de figura clara del smartphone para poder entregar todas sus prestaciones.

Otros muchos aparatos inteligentes demuestran eso mismo: son meros comparsas de nuestros móviles, que se ha convertido en el centro neurálgico de casi toda la interacción con estos artículos inteligentes. Casi todos acuden a vuestro movil para ofrecernos los datos vinculados con su actividad y casi todos lo usan para poder establecer todas sus elecciones de configuración y funcionamiento.

Natacion

Normalmente estos artículos inteligentes no son mas que recolectores de datos e información que después podemos señalar bien en sus pantallas —si es que las tienen—, bien a través de aplicaciones móviles.

En ellas esa información recolectada toma figura y nos sirve (con suerte) para sacar conclusiones, lo que hace que la “inteligencia” no esté en el dispositivo inteligente como tal, sino en la aplicación que interpreta esos datos y saca ciertas conclusiones u inclusive ejecuta ciertas operaciones en consecuencia. Eso, que no es en sí tan malo, plantea otro problema.

La seguridad, otro gran frente de batalla

Toda esa hornada de dispositivos, muchos de los cuales forman parte de la internet de las cosas, tienen un riesgo considerable en materia de seguridad. Los fabricantes ofrecen posibilidades llamativas en muchos pequeños dispositivos, pero al hacerlo suelen despreocupar algo tan crítico como es la seguridad de entrada a esas prestaciones.

Nest

En los últimos tiempos estamos viendo algunas consecuencias de esos descuidos. El mas grave, en octubre de 2016, dejó la web noqueada tras un combate por denegación de servicio que había realizado alguna gigantesca botnet de cámaras IP y otros aparatos no protegidos adecuadamente.

Esos ataques se han visto reproducidos en otros artículos ya clásicos de la internet de las cosas como las bombillas inteligentes, las webcams u inclusive routers y televisiones inteligentes como las afectadas a manera de prueba por el malware llamado BrickerBot. El personal responsable de la creación de ese software(programa) , un hacker llamado Janit0r, alertaba del riesgo que se cierne sobre todos estos aparatos “inteligentes”:

El cataclismo de seguridad en la IoT es el resultado de que empresas con conocimientos insuficientes de seguridad desarrollen potentes aparatos conectados a internet para clientes que no tienen entendimiento alguno de seguridad. La mayoría de aparatos para cliente orientados a la internet de las cosas que he encontrado en la red parecen haber sido instalados prácticamente tal cual abandonaron la fábrica.

La advertencia de este experto era tan solo alguna de las muchas que la comunidad de estudiosos en el terreno de la seguridad informática lanzaban en los últimos meses.

Ipcam

Mientras tanto, mas y mas sucesos de inseguridad como los que demostraban cómo alguna cámara de videovigilancia podía ser infectada en tan solo 98 segundos u cómo, ya puestos, era probable hackear un Tesla —que al fin y al cabo es otro dispositivo “inteligente” o al menos conectado, pero con ruedas— siquiera la compañia después pueda parchear esos problemas con actualizaciones OTA. No era el único. Ni mucho menos.

Puede que algún fabricante nos lea. Si es así, con todos estos (pocos) pros y todos estos contras, quizá deberían plantearse eso de llamar a sus aparatos “inteligentes” y intercambiar la denominación a algo mas coherente, como “conectados, curiosos y potencialmente inseguros”. Y puede, ya puestos, que quieran plantearse no sacar al mercado artículos que no son alguna solución a ningún problema, sino mas bien un reciente problema sin solución.

En Xataka | Cuando nos quieren vender smart calzoncillos es que el planeta de la tecnología tiene un problema

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