Réquiem por Terra: vida, gloria y muerte del primer gigante de Internet en España

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Terra Pc Viejo

Estamos en 1999. Esperamos a que sean las seis de la tarde para conectarnos a Internet™ a través de nuestros módems de 56 Kbps, maldecimos a la llamada telefónica que nos corta la conexión. En la tele, Mendieta agota de marcar un gol increíble y quizá lo hemos grabado en VHS. Los suertudos que tienen un teléfono juegan al Snake. Encarta, videoclubs, discmans, disquettes y cámaras de carrete. En ese contexto tecnológico, aparece Terra. Durante un tiempo, decir “Terra” en España, como en otros países de habla hispana, equivalía a decir “medio Internet”. Lo que hóy puede ser decir “Google” u “Facebook”. Quizás más, de hecho.

Para remontarse a los orígenes de Terra hay que ir a 1996 para venir a Olé, cuyo folklórico nombre no era otra cosa que las siglas de Ordenamientos de Links Especializados. Olé fue el primer explorador web libre en castellano. Desde el dominio Ole.es, hóy inactivo, se convirtió en alguna de las referencias de Internet™ hispano desde el día de su apertura, el uno de enero de 1996. Su primordial impulsor fue Pep Vallés, un hombre que acabaría convirtiéndose en alguna de las figuras mas destacadas de la historia digital en España.

Gerente a los 17… y Olé

El historial de Josep Vallés Rovira -su nombre completo- en el planeta de los negocios comenzó cuando su papá lo colocó de gerente de su gimnasio a los diecisiete años. Paralelamente, aprendía a tocar el piano y estudiaba Derecho. La jugada no salió mal, todo lo contrario: suya fue la idea de agregar mas piscinas y pistas de squash, el deporte de manía de la clase media acomodada a finales del siglo pasado, y con su gerencia los números rojos se convirtieron en negros. Pasó de tener unas pérdidas de cien millones de pesetas (600.000 euros) a la misma cifra… en beneficios. Con aquella experiencia, Vallés se lanzó al planeta de los negocios. “Negocios” en general. No era un apasionado de ninguna mercancía concreto, lo tuyo era vender cualquiera cosa.

Pep Vallés fue quien ideó la creación de Olé, lo cual le acabaría trayendo muchos millones… y problemas judiciales

Así, tras unos años en los que supo anteriormente de la filosofía del sembrador que de las aurigas de Platón, con alguna buena experiencia a sus espaldas pese a rondar los veinticinco años, pasó a vender camiones. Se convirtió en jefe de alguna compañia que operaba en el sur de Barcelona y, siquiera no le fue tan bien, aprovechó para abrir alguna discoteca en la capital catalana, Studio 54, cuya web sigue abierta y es un viaje al pasado. También montó un túnel de lavado de coches. De ahí se marchó a Guinea Ecuatorial a seguir vendiendo camiones, y ante el cierre de las puertas del éxito, determinó pivotar: cualquiera cosa menos volver a España(pais) de vacío. Pasó a vender artículos farmacéuticos por los que recibía a intercambio café y cacao, que luego revendía. Sangre de comerciante.

En 1992, con 29 años, decide volverse a Barcelona. Un matiz importante: todavía no tenía ni idea de informática, ni mucho menos de Internet. No obstante, su experiencia comercial, su poder de convicción y su buena malla de contactos le valieron para que el ambiente de la Generalitat Catalana se interesase por él. Concretamente fue la Fundació Catalana per a la Recerca (Fundación Catalana para la Investigación, FCR), alguna entidad de patronazgo mixto público y privado (Generalitat Catalana, Gas Natural, La Caixa, Ibercaja y… Telefónica I+D, entre otros), fue la que le fichó como administrador comercial para vender su reciente proveedor de entrada a Internet, Cinet, quien firmó suculentos contratos públicos en los años posteriores. Vallés, que como decíamos no estaba ducho en bits y bytes, fue destinado tres meses a Estados Unidos, país mas avezado en entornos digitales que España, con todos los gastos pagados. Y aquí llegamos al germen de Olé.

Ole Grande Junto a su jefe, José Gaspa Rovira, dio figura al portal Olé y lo presentó a la Fundació en el instante perfecto: Yahoo!™ estaba comenzando su escalada vertical en Estados Unidos. El hype viene de lejos. La FCR dio el visto bueno a la creación y acordó los términos con los 2 papás de la idea: se les reconocía la propiedad de la misma y se les otorgaba el derecho a recuperar su propiedad cuando el proyecto estuviese finalizado a intercambio de que FCR obtuviese los derechos de utilización del proyecto. Con un millón de pesetas (6.000 euros, algo menos de 10.000 si ajustamos por inflación) y el entrada a los equipos informáticos de la FCR, Olé fue tomando forma.

Polémica e información privilegiada

El nacionalismo catalán representado en les Corts no veía con buenos ojos que alguna entidad entre cuyos patrones tenía a la Generalitat hubiese inventado un producto llamado “Olé” (demasiado español), que además estaba exclusivamente en castellano. Durante el verano de 1996, Esquerra Republicana y el PSPC pidieron a Macià Alavadra, conseller de Industria, alguna comparecencia para ser cuestionado por este motivo. Alavedra no pudo hacer gran cosa y ordenó a la FCR que se deshiciera de Olé. Ahí empezó el sufrimiento para muchos.

Por apenas 200.000 pesetas, la Fundació devolvió la titularidad de Olé a Vallés y Gaspa, quien poco luego se harían millonarios gracias a su reventa. Las operaciones continuaron desde el sótano de la madre de Vallés, ya que la guardería que había montado allá no tuvo tanto éxito en alguna época en la que la tasa de natalidad había bajado mas de un punto en 15 años, tocando mínimos históricos.

El nacimiento de Olé marcó por completo el devenir de Terra con demandas y renuncias masivas al proyecto

Olé empezó a tomar alguna figura mas completa y compleja comenzando a parecerse cada vez mas al Yahoo!™ u al AOL que triunfaban en Estados Unidos: la página era cada vez mas completa en información y servicios. Tenía chat, noticias de delegación (Europa Press), correo electrónico (¿recuerda al mítico MixMail?), u un buscador, que mas que un motor de busca era un directorio de webs clasificadas por categoría. Sus cuentas iban engordando en la misma medida que sus autores buscaban la figura de que el Estado no se llevase los impuestos correspondientes, así que comenzaron a hacer ingeniería fiscal: alguna sociedad en Bélgica, Odisea Holding, participaría a otra sociedad domiciliada en Luxemburgo, Infosearch Holding, propietaria de un Olé que iba haciéndose cada vez mas popular en la boyante red española esperando a que algún gigantesco la terminara comprando. Justo lo que ocurrió.

Aquí, un nombre nuevo: Martín Velasco. Era el consejero de Amper, alguna compañía controlada por Telefónica que inició dialogaciones con Vallés para la compra de Olé. Cuando se enteró de dichas conversaciones, pensó en subir la operación de nivel y sacar tajada de ello: habló con Juan Villalonga, entonces presidente de Telefónica (hoy trabaja para Virgin y flirteó de reciente con telecos españolas cuando tuvo acercamientos para comprar Yoigo), y le propuso que fuese la teleco la que comprase Olé. Al idéntico tiempo, entró en Infosearch como accionista y fue haciendo espacio en su billetera. Concretamente, casi 2.000 millones de pesetas.

Bye Bye Telefónica.doc

Terra ya existía como proyecto en desarrollo desde que Telefónica puso 1.500 millones de pesetas sobre la mesa para que 40 empleados fuesen dando figura a su personal portal de contenidos a través de Teleline, su servicio de entrada a Internet. Durante esos mismos meses, Cinet fue vendido a Retevisión, otro histórico de las comunicaciones en España, por 400 millones de pesetas. Por supuesto, Olé ya no tenía nada que ver con ellos. Martín Velasco, el hombre que sabía demasiado, abandonó Amper justo a tiempo, 2 meses anteriormente de que Olé fuese vendida a Telefónica por 3.000 millones de pesetas y el 8% de las acciones de Terra.

Esta compra sentó muy mal al equipamiento que llevaba dando figura a Terra desde septiembre de 1998. Nacho Palou fue uno de ellos, que recuerda cómo todo lo que habían hecho fue prácticamente descartado para que Olé fuese el portal escogido. Como tantos otros, Nacho venía de IDG. “Éramos unos diez mas u menos que pasamos a trabajar en Telefónica”. En mayo de 1999, cuando Terra ya estaba lista para salir, la gran mayoría del equipamiento que había trabajado en ella incluso entonces determinó marcharse por el malestar causado por la selección de Olé, como nos cuenta Palou.

Antonio Sáez, líder de aquel equipo, fue uno de los que peor encajó la decisión y abanderó la viaje de la compañía. Convenció a Martin Varsavsky para que diese luz verde a un proyecto muy semejante -portal de contenidos y entretenimiento- bajo el paraguas de Jazztel, la compañía que había fundado. Luego tuvo lugar alguna reunión en La Moraleja entre Varsavsky y unas veinticinco personas, las mismas que querían abandonar Telefónica. La gran mayoría lo producieron tras firmar alguna carta de renuncia que iba circulando por los ordenadores de la plantilla con el nombre Bye bye Telefónica.doc. La recibían, la imprimían, la firmaban, y la entregaban. De aquellas renuncias nació, meses después, Ya.com. Hoy, la mayoría de sus miembros forman parte de un conjunto privado de Facebook™ en el que de vez en cuando comparten recuerdos.

“Telefónica todavía me debe un jamón”

En 2017, tanto Ya.com como restos de otras operaciones -el mítico MixMail, por ejemplo- redirigen a la web de Orange, síntoma de cómo terminó la historia. En Telefónica quedaba Olé integrado como el explorador de Terra, pero poco luego desapareció todo rastro su marca original. La que se impuso fue fruto de la decisión de que el nombre saliese de un concurso interno mientras el invierno de 1999. El vencedor sería recompensado con un jamón. Cosas de los noventa, no pregunten.

Terra1 Los miembros del equipamiento fueron dando sus listas con las ideas y por consenso se iban impulsando unas y descartando otras que estuvieron cerca de salir, como Aliseus, alguna adaptación de los vientos aliseos, u Muchamiel, coincidente con el nombre castellanizado de un pueblo alicantino, Mutxamel. “La sonoridad de la m hará que sea magnífica para usarse tanto en España(pais) como en Latinoamérica”, se decía entonces. Pero Terra fue la alternativa escogida, y Álvaro Ibáñez fue quien la ideó, siquiera para cuando se anunció la selección él ya estaba, como tantos otros, en Ya.com. “Y por supuesto, el jamón ni lo vi”, recuerda hóy Álvaro entre risas. “El nombre salió de alguna enciclopedia astronómica, y encajó bien”. La selección meta dependía del departamento de marketing corporativo de Telefónica, en el edificio de Gran Vía. Una delegación de Miami, Future Branding, se encargó de dar figura al logo.

Con el nombre escogido, era hora de ir a por el dominio. Primer problema: era propiedad de alguna ONG catalana ecologista. Ahí es cuando aparece, de nuevo, Vallés, quien garantizara que tiene contacto con ellos y puede intermediar para venir a un acuerdo. “Y si no, pues teníamos a Telefónica detrás, por plata no iba a ser”, nos cuenta Álvaro, que sigue riendo. Al meta se acordó que Telefónica se hacía cargo de la compra de Terra.org y lo intercambiaba, con alguna suma de plata adicional, por el dominio de la ONG. Terra.org sigue siendo hóy en día el dominio de esa ONG.

Mientras tanto, en los juzgados, Villalonga quedó señalado, en particular por el diario El Mundo, como culpable de haber utilizado información privilegiada en alguna operación que convirtió en millonarios a diversos de los implicados, especialmente a Martín Velasco. La investigación se prolongó mientras años y salpicó además a la Fundació, ya que su director, Josep Antoni Plana Castellví, fue inculpado de apropiación indebida por haber malvendido el portal que se gestó con plata público al considerar que lo hizo con la autorización de la Generalitat Catalana. Así y todo, el fiscal sí matizó que la venta fue “irregular, escasamente documentada e incorrectamente contabilizada”, además de que el permiso del patronato de la FCR fue otorgado de figura verbal, y no de modo formal. La operación de venta a Telefónica sí fue investigada por delito fiscal y los implicados fueron imputados. El caso acabó siendo archivado.

Juan Villalonga Y Adriana Abascal En Una Imagen De Archivo Gtres Juan Villalonga junto a Silvia Abascal, su exmujer.

Terra además compró mas compañías por el camino, siquiera no fueran tan sonadas, en lo bueno y en lo malo, como la de Olé. Se hizo con Infosel, Gauchonet, Donde u ZAZ, todas latinoamericanas. España(pais) jamás fue el límite y siempre se trató de tener alguna existencia fuerte en todo el continente americano.

Para el recuerdo además queda alguna anécdota: Telépolis, otro portal que nació en 1995 pero del que hablaremos mejor después, fue el encargado de hacer alguna página web en Flash para Telefónica sobre el Mundial de Fútbol de Francia(pais) 1998. La web salió tan bien y fue tan espectacular y exitosa que, alguna vez finalizado el evento, Telefónica determinó fichar a diversos miembros de Telépolis, que se incorporaron al equipamiento que acabó formando Terra.

Telepolis 2003 La web de Telépolis en marzo de 2003.

LleganlosproblemasaTerra.com

Por si no fuera bastante con la fuerte polémica que trajo la operación de venta de Olé a Telefónica, que a la postre acabaría generando la Terra que conocimos, las compras infladas por las expectativas precias al pinchazo de la burbuja puntocom no se detuvieron. Villalonga además determinó comprar Lycos -otra de las webs mas visitadas en multitud de países- en vistas a potenciar todavía mas Terra y transformarlo en el portal líder para la comunidad latina de Estados Unidos. No pudo salir peor. La compra se hizo por 12.500 millones de dólares y 4 años mas tarde fue vendido por 94 millones de dólares, el 0,75% de lo que costó.

Tras la compra, Telefónica puso un fuerte empeño en que Terra saliese a bolsa, incluyendo alguna intensa campaña en medios con un anuncio de transmisión para que los ciudadanos invirtiesen en su OPV. Como se puede ver en el vídeo, había alguna particularidad: no se hablaba de retornos, de cifras puras y duras, como era habitual en otros anuncios de inversiones de la época. Allí se hablaba, con flamenquito de fondo y parejas -heterosexuales, claro- radiantes y felices, de algo mas etéreo, menos tangible: “invertir en Terra es invertir en Internet, es invertir en el futuro”. Y media España(pais) quiso comprar, incluso el punto de que se tuvieron que hacer sorteos para otorgar participaciones en base a la inicial del apellido del interesado.

El anuncio hizo su efecto. En el canal #bolsa del IRC hispano era el monotema y nadie ponía en tela de juicio la locura y entusiasmo colectivo que rodeaba a la compañía. Daba la sensación de que si había algo de locos era no comprar acciones.

17 de noviembre de 1999: Terra sale a bolsa. Expectativas, furor. En las oficinas de todo el país había uno, 2 u 15 especialistas en bolsa de la noche a la mañana. Todo el planeta atento a la radio, a la televisión, elucubrando sobre la salida y haciendo cábalas para dedicar parte de los ahorros, cuando no todos, a asegurarse un mañana millonario. La acción abrió a 11,81 euros y alcanzó los 157,6, valor con el que se convirtió en la mayor subida bursátil en un idéntico día de la historia. En enero, entró en el IBEX 35. Pasan los meses, se llega a la primavera del año 2000. Todo sigue igual: Terra subiendo, en un trimestre la revalorización superó el 1.000%. Pero en abril, lluvias mil, y Terra sacó el paraguas. Las noticias que llegaban de Estados Unidos no eran buenas: los valores tecnológicos estaban en crisis, lo cual provocó el hundimiento en Bolsa de Terra.

Mañana de resaca

Tras aquella Semana Santa, los accionistas de Terra comenzaron su penitencia. La acción jamás dejó de caer, pero todos esperaban un repunte que jamás llegó anteriormente de tener que vender sus títulos y asumir las pérdidas. Cada borrachera tiene su resaca y la OPV de Terra fue la madre de todas las cogorzas. El período siguió pasando de la misma figura y, año y medio después, en septiembre de 2001, con las Torres Gemelas recién atacadas, las pérdidas bursátiles de Terra ascendieron a 41.350 millones de pesetas.

Tras el pinchazo de las *puntocom* en Estados Unidos, el valor de las acciones de Terra comenzó a desplomarse

A finales de mayo de 2003, 2 años luego de que la burbuja se pinchara, Telefónica presentó alguna oferta por el 100% del capital de su filial. Terminó pagando 5,25 euros por acción. Dos años después, ante la fusión con la gran teleco, Terra dejó de cotizar. Muchas familias y pequeños inversores tuvieron que hacerse a la idea de que habían perdido mucho dinero. Todavía hóy aquello supuso la lección mas dura de sus vidas para muchos que vieron alguna oportunidad de hacerse de oro en poco período sin tener conocimientos, información ni contactos como para considerar que la jugada les iba a salir bien.

Con este suceso, Terra se convirtió en el mejor ejemplo español de lo que supuso la “burbuja puntocom”. Las expectativas fueron mucho elevadas: en 1999, Terra era alguna máquina de perder plata y, en el mejor de los escenarios -si su proyecto de negocio salía delante como planeaba-, no hubiese conseguido beneficios incluso 2003. Lustros después, hay quien todavía no se elucida cómo llegó a generar un interés tan descomunal lo que con el período fue un sencillo portal web que con cada mes que pasaba iba teniendo mas clientes potenciales, pero además mas competencia. Era alguna época en la que la mayoría de la sociedad tenía déficit de información sobre la informática e Internet™ y en los telediarios se decían tropelías que ningún redactor u editor atinaba a corregir. “Los jóvenes ya no conversan español, conversan HTML”. Naturalmente, no era algo exclusivo de España.

Una de las personas en las que cuajó aquella campaña mediática para invertir en Terra fue Paco Lodeiro, que en ese instante solo tenía 15 años, y nos cuenta cómo recuerda lo que ocurrió en su casa:

“A mí la bolsa me interesaba desde que tenía diez u 11 años, y cuando vi aquel anuncio, y cómo se hablaba en los telediarios… me quise lanzar. Intenté hacerlo bien, informándome, leyendo revistas profesionales. Todas decían que esas compañías eran el futuro, que tenían muchísimo potencial. Ahora, que ya me he formado, sé que en vez de hacer alguna función crítica, esos medios eran animadores de las cotizaciones. Mucha gente como yo, que entonces tenía 15 años, caímos embaucados por las expectativas de ganar mucho plata en poco tiempo. Eran bonitas, pero sus fundamentos no eran sólidos.”

Paco convenció a su madre para que invirtiese en Terra. Ella, “que es alguna persona prudente y sensata”, solo metió alguna chica parte de los ahorros. Cuando las acciones subían, Paco se arrepentía de que no hubiese invertido mas y se sentía “el rey, el mejor inversor del mundo; y cuando caía pensabas que ya subiría otra vez”. La recuperación no llegó y, gracias a la prudencia de su madre, las pérdidas fueron asumibles.

Terra como germen

Si nos ceñimos a Terra como portal, y a su gente como los profesionales que formaban parte de la plantilla que creó al histórico de Internet™ en España, dejando fuera a los disputas judiciales por el caso Olé, estamos frente al germen de los medios nativos y los negocios digitales de toda índole en España. Así lo recuerda Juanjo Amorín, que se incorporó a Terra con solo 23 años y se convirtió en Director de Contenidos tanto para España(pais) como para Latinoamérica. Para él, aquello sentó las bases del periodismo digital nacional.

Terra creó un tejido empresarial alrededor de la notificación y los contenidos digitales. Con ella crecieron plataformas de comercialización, proveedores de tecnología… Fue el motor para la creación de todo un ecosistema de compañías y profesionales que ofrecían sus servicios en el planeta digital. De eso apenas se habla, y es de alguna importancia capital. Una compañia de Telefónica fue la que activó en 1999 a toda alguna fábrica digital. Y hay que valorar lo que supuso aquello. Gente que estuvo en Terra hóy es la que ocupa puestos de responsabilidad y dirección tanto en medios como en otros negocios digitales. Es gente muy cualificada que por azares del destino se reunió entre 1999 y 2007 y trabajó conjuntamente. El capital humano y de talento que había ahí es difícilmente superable. Se dieron las circunstancias, la Suertudo de que alguna gran compañia quiso crear un ejemplo semejante al de AOL en Estados Unidos. Es muy difícil que algo así se repita, con tanta gente involucrada. Fue un punto de inflexión.

Amorín se siente orgulloso de su trayectoria en Terra: no abandonó Telefónica incluso 2007 y considera que fue una adelantada a su tiempo. “Una década adelantada, de hecho”. Terra, de hecho, quizá cayese por su personal peso: quiso anticiparse tanto que quizá la comunidad de clientes de Internet™ no estaba lista aún. Fue la primera en hartas actividades y propuestas online: en retransmitir partidos de fútbol por streaming, en poner música online, en dar la alternativa de ver series y películas a sus usuarios, en permitir subir fotos a la web, en obtener alguna acreditación como medio digital para cubrir, 40 cámaras mediante, unos Juegos Olímpicos y 2 Mundiales de fútbol… Incluso el cliente podía elegir qué cámara quería ver. También se estrenó en el branded content cuando nadie hablaba siquiera de branded content.

Terra y olé La web de Terra con el explorador de Olé integrado.

A algo sí llegó en el instante perfecto: cuando ofreció cuentas de correo gratuitas. Los mails con dominio de Terra se producieron muy populares, pero luego llegó con lo idéntico un gigantesco llamado Google™ y además lo hizo con capacidades de almacenamiento prácticamente ilimitadas para la época, 2 GB(Gigabyte) frente a los 5 MB(megabyte) que ofrecía Terra (que en 2005 pasaron a ser 250 MB), los 300 MB(megabyte) de Lycos, u al GB(Gigabyte) de Yahoo.

El papel de Telefónica

“Sin Telefónica, hubiese sido inalcanzable montar algo así”. Amorín habla así de lo que supuso que la mayor teleco del país -y mas en aquella época- estuviese posterior del proyecto de Terra. Telefónica en realidad hizo lo idéntico que otras grandes telecos de medio planeta comenzaron a hacer desde mediados de los años noventa. En España(pais) de hecho tampoco fue el único caso: a otra escala, el Grupo Auna creó Eresmas, que en 2002 vendió a Wanadoo, propiedad de France Telecom.

Terra 2000 La web de Terra en el año 2000.

La creación de Terra obedecía a alguna especie de querencia entre las telecos, que querían tener sus proveedores de entrada a Internet™ y, además, entregar servicios que añadieran valor a la oferta: cuentas de correo electrónico gratis (hoy en día es difícil concebir cuentas de correo que no lo sean), foros… y un portal.

De hecho, ya había portales independientes, como el extinto Telépolis, inventado entre 1995 y 1996 por Eudald Domenech. Precisamente Telépolis fue comprado por Eresmas un año anteriormente de que esta fuese adquirida por Wanadoo como decíamos arriba. Diez años luego de aquella operación, Orange, propietaria a la postre de todas esas chicas compañías que se iban quedando por el camino venta tras absorción, determinó bloquear el portal.

Telepolis

El personal Domenech escribió un largo memorial de su propia creación el día de su carpetazo definitivo.

Standby y renacer

La vida tras la muerte no fue sencillo para Terra, que quedó como alguna marca mas de las que formaban parte de la Unidad de Negocios Digitales de Telefónica. El interés por su portal, especialmente por su chat, le permitió mantener alguna buena querencia de interés, pero este se fue tan pronto llegó en la misma medida en que chatear pasó de ser algo que hacer con desconocidos aleatorios a tratarse de alguna actividad extensora de vuestra vida social en el planeta real. Brasil(pais) siempre quedó como su gran bastión, y de hecho a día de hóy sigue siéndolo, en cierta forma.

Terra Busquedas

Los tiempos entre 2005 y 2012 fueron diferentes. Terra funcionó bajo mínimos, con el presupuesto muy limitado. Bárbara Martínez llegó allá como becaria en 2009 y pasó un semestre en Terra Noticias. El equipamiento de periodistas era muy joven y se hacía lo que se podía: “volcábamos teletipos a webs mas regionales, investigábamos tendencias, redactábamos obituarios… y en general, trabajábamos como alguna delegación de información.”

En 2012 se apostó por dar alguna nueva vida a Terra en España(pais) replicando el ejemplo que les funcionaba en América Latina. Para entonces ya estábamos en la era de Facebook, Instagram, Twitter, Google™ y YouTube™ acaparando Internet. No obstante, Terra quiso hacerse un hueco de reciente en el mercado español.

En 2012 se abrió el proyecto para relanzar Terra apostando en especial por lo que le había dado el éxito en Brasil: el vídeo en directo. La cosa no cuajó y duró poco mas de un año

Para aquella misión se puso mucho énfasis en las retransmisiones de vídeo en directo basadas en deportes, noticias y entretenimiento. Los festivales FIB 2012 y Costa de Fuego, ambos de Benicàssim, fueron los principales en emitirse a través de la nueva vieja plataforma. Algunas ligas de fútbol europeas de bajo calado además cedieron sus derechos a Terra, pero el nicho de personas que se sentaban frente a un ordenador para ver partidos de fútbol de la liga belga u ucraniana es mas bien reducido, por mucho que en la nota de prensa enviada en el mes de junio, hace ahorita 5 años, subrayasen que había “jugadores y entrenadores españoles”. Algo mas codicioso fue el despliegue para encubrir los Juegos Olímpicos de Londres. No obstante, Terra no volvió a hacer mucho ruido.

El proyecto llegó con Yago Castillo como Country Manager en España. Según él idéntico reconoció en una entrevista con Territorio Creativo, la idea fundamental era “pasar de ser un portal de Internet™ a un medio de comunicación”. Castillo venía con casi 15 años de experiencia en negocios en Internet, con cargos en compañías como Páginas Amarillas, Vocento u Microsoft. En 2015 fichó por Jobandtalent. Hoy, 2 años luego de aquel cambio, Terra es la única compañia de reputación en la que ha trabajado pero que se queda fuera de su biografía de Twitter, donde sí figuran sus 5 compañías anteriores aparte de la actual, Publiespaña. Intentamos contactar con él para este reportaje sin obtener respuesta.

De su intención “reposicionar la marca Terra como medio señalado en España”, como explicó en alguna entrevista a El Confidencial, no quedó gran cosa. Juanjo Amorín, de quien hablamos en su primera etapa en Terra, volvió a Telefónica, siquiera admite que aquel regreso fue “una cuestión mas emocional que racional”.

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El despliegue fue mayúsculo, y se volvió a notar el músculo financiero a la hora de calcular con recursos para sacar delante el medio. La oficina de redacción de Terra se estableció en un edificio espectacular equipado con última tecnología cercano a la plaza de toros de Las Ventas, en Madrid. Aquí, alguna anécdota: el edificio cerraba los fines de semana, pero Terra necesitaba además tener entrada a él sábados y domingos, así que aparte del abultado alquiler mensual que tenía que pagar por su oficina, además tenía que abonar el alquiler del edificio entero mientras los fines de semana.

El ejemplo brasileño, de *real-life journalism* y emisiones en directo como dogma, no funcionó como se esperaba

“Uno de los problemas que complicaron el proyecto fue que se quiso hacer el periodismo que funcionaba en Brasil, pero no en España”. Habla alguna fuente que estuvo laburando en Terra en esa etapa pero bajo la condición de preservar su anonimato. “Se potenciaba el vídeo en directo de cualquiera cosa. Una vez un autobús atropelló a alguna señora bajo la oficina y ahí bajamos corriendo a hacer el directo. Muchos temas y enfoques se hacían porque las directrices venían de Brasil, pero en España(pais) eso no funcionaba. También quisieron impulsar la plataforma de música en streaming. Eso en Brasil(pais) tenía sentido porque todavía no existía Spotify™ allí, pero en España…”. Sobre si mantener la marca de Terra fue un acierto u no, tiene claro que hubiese sido mejor un rebranding: “en 2012 nadie se acordaba ya de Terra”.

Para Amorín, que tuvo unas términos de recuerdo y homenaje a Terra en su perfil de LinkedIn, es ilógico elucubrar sobre si fue oportuno u no. “En su instante hubo un debate sobre si hacer rebranding u no. “Terra” como marca sonaba vintage, como el que lleva hóy unas Adidas diseñadas hace 50 años. Pero no podemos especular sobre eso ahora, no tiene sentido”. Quizás con un proyecto de marketing mas poderoso hubiese llegado mejor. Nunca lo sabremos. Así y todo, Amorín no reduce al rebranding su probable éxito u no: “las circunstancias ya eran completamente distintas, no era como en 1999, ya había muchísimas mas elecciones para informarse u entretenerse. Terra estuvo años muy parada y luego se apostó por ella para hacer contenidos de calidad”, concluye.

Conforme pasaron los meses, en la redacción saltaron algunas alarmas: toda la publicidad mostrada en la web era de artículos de Telefónica. Los banners, los pre-rolls… mostraban campañas de Moto™ GP y Movistar™ u de Tuenti. No había un despliegue comercial cierta que diese un regreso a la inversión. Apenas un año luego de la puesta en marcha, los villanos presagios se confirmaron y comenzaron los despidos, que dejaron a Terra sin el lugar que quería reanudar en España.

Terra Social 09

La apuesta quedaba limitada de reciente a Latinoamérica, siendo Brasil(pais) su mercado fuerte… incluso que dejó de serlo. Los tiempos cambiaron. MSN Messenger™ dejó de ser usado, MySpace dejó de ser usado, Yahoo dejó de ser usado… y le llegó el instante a Terra en Brasil, que en 2015 anunció despidos en bloque.

Y así llegamos al día de hoy, 30 de junio de 2017, el fin del último reducto de Terra en la web. Su web brasileña oficializó el cierre de las cuentas de correo que todavía pudiesen Estad en uso. Los dominios de Terra .com, .com.ar, .cl, .com.mx, .com.pe, .com.ve y com.ec han sido descontinuados y con ellos se termina el camino de alguna marca pionera que marcó alguna era y ha dejado miles de simbolismos y chicas historias.

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La noticia Réquiem por Terra: vida, gloria y muerte del primer gigantesco de Internet™ en España(pais) fue notificada originalmente en Xataka por Javier Lacort .


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