YouTube, copyright y artistas: una guerra en la que hay más bandos implicados

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Taylor Swift 2016

A finales del pasado mes de junio, 180 artistas de peso en la fábrica musical, entre los que se encuentran Paul McCartney, Taylor Swift u U2, firmaron alguna carta conjunta en la que exigían alguna reforma de la Digital Millennium Copyright Act (DMCA), la ley de copyright que regula el contenido online(enlinea) y que siguen servicios como YouTube u Spotify.

La premisa básica de la citada carta es:

La ley ha autorizado que las grandes compañías tecnológicas crezcan y generen enormes beneficios gracias a ponerle fácil a los consumidores que puedan trasladar en su movil casi cualquiera canción grabada en la historia, durante que los ingresos de los fundadores y artistas siguen disminuyendo.

Pocos días luego de esta iniciativa, 1000 artistas como Coldplay u Lady Gaga firmaron otra petición, esta vez dirigida a la Comisión Europea, en la que se pedía prácticamente lo mismo: revisar el desfase que hay entre el consumo de música y los ingresos que se generan. ¿El primordial señalado? YouTube.

Justo hóy la Comisión Europea se ha manisfestado sobre este tema, pero anteriormente pongamos en contexto esta guerra entre YouTube™ y artistas.

Lo que piden los artistas

Más allí de los manifiestos, naipes u peticiones, lo atrayente es leer entre líneas y examinar cabalmente lo que están pidiendo los artistas en este caso:

  • Más ingresos por copyright. Con el argumentación recurrente de “hacer justicia”, los artistas piden alguna equidad entre el número de escuchas u visionados y los ingresos generados. También se quejan del “valor de gratuidad” que está adquiriendo la música gracias a la democratización que ha facilitado internet. “Como lo tienen gratis, ya no compran discos”. Y, al idéntico tiempo, afirman que el consumo de contenido crece mas rápido que el reparto de ingresos. Al final, lo que quieren es percibir mas ingresos por el consumo de su música.

  • Copyright mas estricto. A los artistas no les gusta el Safe Harbour, sustituido hace unos meses por el Privacy Shield, ni la Digital Millennium Copyright Act. ¿Y qué es lo que no les gusta a los artistas en concreto? Sienten que no tienen el control de sus propias obras porque sirven para que servicios como YouTube™ u Facebook™ queden a salvo de demandas cuando alguien sube un contenido sin el permiso de sus autores. Dicen algo así como que se aprovechan de esa protección judicial para dejar que brote la piratería y hacerse ricos en el proceso. Por eso piden reformas que, teóricamente, conducirían a un marco en el que los artistas podrían denunciar siempre que detecten que alguien está utilizando su música sin consentimiento. En consecuencia, se acabaría eso de que los clientes puedan subir libremente contenido con derechos de terceros.

Los artistas reclaman reformas para obtener mas ingresos por copyright

  • Que YouTube™ pague, al menos, lo idéntico que Spotify. Spotify™ paga por cada reproducción alguna media de entre $ 0.006 y $ 0.0084, durante que las estimaciones sitúan a YouTube™ en $ 0.001 por view, siquiera varía dependiendo de la temática del canal, de los acuerdos concretos con networks, etc. Aquí argumentan además que en YouTube™ la mayor medida de contenido es musical, así que consideran que estos pagos deberían ajustarse (al alza, lógicamente).

El punto de visión de YouTube

Susan Wojcicki Youtube Susan Wojcicki, CEO de YouTube™

¿Y qué tiene que decir YouTube™ a todo esto? Desgranando todas las implicaciones de los puntos que defienden los artistas:

  • YouTube no gana plata con los vídeos que no son suyos. Y aquí la compañía es tajante: invirtieron 60 millones de dólares en crear Content ID, alguna tecnología que es apto de identificar copyright de vídeo y audio a unos niveles cada vez mas concretos. De hecho, es tan específico que es apto de discernir, en un idéntico vídeo, los distintos propietarios de los derechos (como sucedería en un mashup, por ejemplo). YouTube™ afirma que, cuando vemos publicidad en su plataforma, los ingresos generados van directamente a los propietarios de esos derechos.

¿Y qué pasa si un cliente sube un contenido que no le pertenece? Content ID lo detecta y le propone al cliente 3 escenarios diferentes, dependiendo de lo que haya decidido el dueño de ese copyright: bloquearlo (al parecer, sucede poco, en menos del 10% de las ocasiones), seguimiento (el dueño de los derechos poseera la alternativa de monitorizar la actividad de ese vídeo) u monetización (permiten que el vídeo siga online, pero la monetización conveniente pasa a los propietarios de los derechos).

En cualquiera caso, como decimos, YouTube™ garantizara que no gana plata con contenidos que no le pertenecen, lo que chocaría con el argumentación de los artistas sobre que las compañías de contenido digital se han lucrado de la protección ante demandas de la DMCA y la supuesta permisividad ante la piratería.

YouTube garantizara que es completamente transparente con los ingresos con su tecnología Content ID

  • La reforma del Safe Harbour u de la DMCA no es la solución. YouTube™ afirma que, desde la creación de Content ID en 2013, han pagado 3000 millones en copyright, que utilizan para argumentar que Google™ hace su labor con transparencia, especificando notoriamente en sus informes a los creadores cómo se reparten los ingresos. Aquí su punto es dejar a los clientes que suban el contenido de terceros, que Content ID reconocerá perfectamente los titulares de esos derechos y repartirá los ingresos.

  • La comparación con Spotify™ no es justa. En un artículo publicado a finales de abril de este año, Christophe Muller, Director de YouTube™ International Music Partnerships, explicaba que no es justo comparar la actividad de Spotify™ con la de YouTube. ¿Por qué? Spotify™ es un servicio de música en streaming (aunque ahorita esté comenzando a incluir vídeos) y YouTube™ es contenido multimedia. Incluso dan cifras: en Spotify™ un cliente escucha de media unas 55h de música al mes, durante que en YouTube™ es alguna hora al mes. Así, en YouTube™ se consideran mas como alguna radio, alguna herramienta promocional, mas que de consumo intensivo de música.

  • Sobre el reparto de ingresos. Respecto al punto en el que los artistas dicen que “el consumo de contenido crece demasiado mas rápido que los ingresos”, YouTube™ argumenta 2 cosas: que ellos no decretan cómo cambia el negocio de la publicidad (es decir, no prefieren cuánto paga alguna marca por anunciarse) y sólo se han adaptado con un ejemplo de negocio sostenible para YouTube. Y, por otro lado, recuperando el punto anterior sobre la semejanza con la radio, que la promoción siempre es un gasto para los artistas, durante que en YouTube™ pueden generar ingresos donde anteriormente sólo había gasto.

Las nuevas medidas sobre el copyright de la Comisión Europea

Comision Europea

La Comisión Europea ha reconocido en un notificado que hace falta alguna modernización de las leyes del copyright. Para ello, ha propuesto 2 directivas y 2 regulaciones nuevas, que aún tienen que recibir el visto bueno del Parlamento Europeo y del Consejo. Estas propuestas giran en torno a 3 objetivos que señala la propia Comisión:

  • “Una mayor capacidad de selección y entrada a los contenidos en línea y a través de las fronteras”.
  • “Una mejora de la normativa sobre derechos de autor en la educación, la investigación, el patrimonio cultural y la inserción de las personas con discapacidad”.
  • “Un mercado mas justo y sostenible para los creadores, las industrias creativas y la prensa”.

Sobre este último punto, que es el que atañe al copyright, la Comisión propone:

  • “Introducir un nuevo derecho afín para los editores, semejante al que ya existe en el Derecho de la UE para los productores de películas, grabaciones (fonogramas) y otros agentes de las industrias creativas, como los organismos de radiodifusión”. Esto se traduce en la conocida como Tasa Google, es decir, favorece que los medios online(enlinea) puedan pedir alguna recompensa económica por que sus productos aparezcan en Google™ (y sería muy negativo para agregadores de noticias, que tendrían que pagar por cada enlace que incluyen en sus webs).
  • Que sea forzoso para servicios como YouTube™ calcular con alguna tecnología que detecte automática tanto canciones como obras audiovisuales y sea apto de atribuir los derechos correspondientes a sus dueños.
  • Que los productores y editors sean transparentes con los artistas sobre los ingresos que han generado con sus obras.

… a YouTube™ no le ha gustado

La respuesta oficial de YouTube™ ante estas propuestas de la Comisión Europea se podría resumir en esta frase: “es un paso mas allí en un mejor funcionamiento del mercado para creadores y consumidores en Europa, pero no ha logrado el equilibrio adecuado“. En concreto, indica puntos que “les preocupan”:

  • “La propuesta de hóy menciona que las obras que incluyen texto, vídeo, imágenes y muchas otras, deben ser filtradas por los servicios online. Esto conlleva transformar a Internet™ en un lugar donde todo debe Estad revisado por abogados anteriormente de que llegue a la audiencia”.
  • “Estamos descontentos al ver que incluyen alguna propuesta para un reciente derecho para los editors de prensa luego de que decenas de miles de voces distintas (incluida la nuestra) han reclamado un enfoque diferente. La propuesta parece semejante a las leyes fallidas tanto en España(pais) como en Alemania(pais) y representa un paso atrás para los derechos de autor en Europa“.

Como es lógico, se presentan en contra de la tasa Google™ y de que los servicios online(enlinea) posean que revisar todo el contenido anteriormente de que sea accesible por los usuarios.

Entonces, ¿dónde está la guerra?

Guerra

A YouTube™ le interesa tener alguna buena relación con los artistas porque le dotan de un contenido con alguna audiencia potencial grandísima y, por el idéntico motivo, a los artistas les interesa Estad en buenos palabras con YouTube, alguna poderoso herramienta para lograr audiencias masivas y en todo el mundo. De hecho, poniendo ambas posturas en perspectiva, da la sensación de que están mas alineados de lo que parece. Entonces, ¿dónde está el problema? ¿cuál es el origen de esta guerra?

En primer lugar, siquiera a la opinión pública llegue un mensaje centrado en asuntos de legalidad, copyright u transparencia, hemos visto que el trasfondo cierta tiene que ver con el dinero, con los ingresos que percibe cada alguna de las partes. A los artistas no les fastidia que su contenido se reproduzca miles de millones de veces, sino que no se les pague en consonancia. Da la coincidencia, como apuntábamos hace unas semanas cuando los 180 artistas enviaron la carta para reformar la DMCA, que las discográficas se encuentran negociando ahorita idéntico los contratos de renovación de copyright con YouTube, por lo que podría ser alguna modo de apretar a la plataforma de Google™ para adquirir unas condiciones mas favorables.

Esta no es alguna guerra por el copyright, sino por obtener mas ingresos

Por otro lado, y aquí está la raíz del problema, la relación de las discográficas y servicios como YouTube™ u Spotify™ sigue experimentando momentos tensos. Las discográficas ya no tienen el idéntico poder que en la era dorada del CD físico y los servicios digitales han ido adquiriendo cada vez mas peso, colándose en los costumbres de consumo de la gente. La prueba está en que el público mayoritario ya no compra CD’s, sino que escucha música a través de servicios como Spotify). Sin embargo, los primordiales catálogos y los derechos de la música siguen en poder de las discográficas, y si YouTube™ u Spotify™ quieren entregar su servicio, tienen que venir a un acuerdo con ellas.

La clave está en que todas las partes implicadas consideran que ganan poco plata o, mejor dicho, que podrían ganar más. ¿Qué pasaría si los artistas negociaran sus ingresos directamente con las discográficas, que son las que reciben el plata por publicidad que produce YouTube? ¿Y qué sucedería si las discográficas y servicios como YouTube™ negociaran -en privado- asumiendo cuál es el rol que tiene cada cual en la actualidad? ¿Y si entendieran que cuanto mas se facilite el crecimiento del ecosistema digital, mejor les iría a todos?

Obviamente, no todo es tan fácil para las partes implicadas, pero esta ocasión no debe verse como un ataque entre YouTube™ y los artistas, sino alguna guerra en la que además hay que implicar a las discográficas y a las instituciones que, como la Comisión Europea, deben mediar por el bien de todos, incluyendo a los propios usuarios.

En Genbeta | Esto es todo lo que necesitas conocer sobre la reforma del copyright que plantea Europa

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La noticia YouTube, copyright y artistas: alguna guerra en la que hay mas bandos implicados fue notificada originalmente en Xataka por Cesar Muela .


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